José Rubén Zamora en la carceleta de la Torre de Tribunales. Foto: Mariajosé España

¿Por qué la captura de Zamora es un somatón en la puerta del CACIF?

Esta vez el golpe fue doble. Un mensaje intimidatorio contra el periodismo y un somatón de mesa contra los empresarios que cuestionen a esos mismos políticos con los que se han aliado.
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En menos de 24 horas, tras la detención de José Rubén Zamora, el CACIF publicó dos comunicados.

Si es raro que se pronuncien tan seguido, más raro aún fue el cambio de tono:

  1. El viernes 29, unas horas después de la detención del periodista, mencionan directamente a José Rubén Zamora, reclaman el respeto a la presunción de inocencia y a libertad de prensa. Una clara expresión de preocupación por la situación del país.
  2. El sábado 30, pasadas 24 horas de la detención del periodista, en un nuevo comunicado recalcan que sólo al Ministerio Público (MP) le corresponde dar información de los casos y que debe respetarse el debido proceso.

En ese segundo comunicado cualquiera habría esperado una postura más firme e indignada. El personal de elPeriódico estuvo retenido sin razón alguna más de 12 horas e incluso se puso en riesgo la impresión del diario, entre otras anomalías de los operativos que reportó en este hilo, el periodista Gerson Ortíz. 

Razones había para el reclamo. Por eso el segundo comunicado más huele a disculpa de los empresarios o a una urgencia por enmendar la plana ante el reclamo de alguien más. ¿Un reclamo interno o externo? No lo sabemos. 

Lo que sí hemos visto ha sido lo que pasó en las redes sociales.

Una discusión a la luz pública

Juan José Gutiérrez, copresidente de CMI, publicó una serie de tuits la mañana del domingo 31. Tres, para ser exactos.

En uno reclama al MP la estigmatización de los “empresarios” y luego reclamó al CACIF el respaldo a Zamora. Pero al final fue él quien terminó haciendo aclaraciones y rindiendo explicaciones ante los reclamos en Twitter del abogado de la Fundación Contra el Terrorismo, Raúl Falla.

Por un lado, el miedo y por otro, la incertidumbre. Como bien lo definió NoFicción, Juan José Gutiérrez nos ha permitido, a través de sus tweets, ser testigos de cómo piensa la élite

Tal parece entonces que la élite aún no asimila las implicaciones del golpe del pasado viernes. Que no lo tienen tan claro como la Conferencia Episcopal de Guatemala. O que, frente al abismo, solo se resisten a aceptarlo.

No es sorpresa que José Rubén Zamora tenga enemigos. Lo que más sorprende es que sus aliados, si aún le quedaban, no pudieran hacer mucho por él. 

También sorprende, aunque lo vimos venir, que la vulnerabilidad ya no es solo de los periodistas comunitarios o de los medios independientes. Ahora tampoco se escapan los corporativos que escogen con más cuidado sus batallas.

Alianzas desechables

Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, supo construir de a poco su poder a través de pequeños pactos con el empresariado. 

Luego, cuando supo que ya tenía lo necesario para controlar por completo el poder, empezó a enviarlos a prisión junto con defensores, periodistas o sacerdotes. Crías cuervos y te sacan los ojos.

De eso ya sabe la élite de Guatemala. Ya que, ante la incapacidad de construir su propio proyecto político, una y otra vez ha pactado con los políticos de turno para resguardar sus privilegios.

Con el Partido Patriota y LIDER, vieron como el control se les iba de la mano. Ambos partidos supieron construir una maquinaria que les permitía alternarse en el poder y obtener financiamiento para campaña sin depender de la bendición del sector privado.

Por eso agradecieron aquellos primeros casos de CICIG, pero luego se también se vieron expuestos y en vez de enmendar reconstruyeron la alianza con quienes antes les chantajearon.

Sin la CICIG, que supuestamente tanto daño nos hacía, tampoco hubo iniciativa alguna por arreglar el país. Para muestra está el silencio frente a la prorrogación indefinida de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Más allá de si hay pruebas, o no, contra Zamora, se trata de que ya no existen las mínimas garantías y libertades en Guatemala. 

Se trata de que mañana, a los empresarios les pueden allanar una oficina en Zona Pradera o el Centro Gerencial Las Margaritas, a las 5 de la tarde, y con total impunidad les retienen el personal hasta el día siguiente. 

Se trata de que pueden pasar el fin de semana en prisión sin siquiera saber el trasfondo de la acusación. Se trata de que estarán sometidos para siempre a los caprichos del poder.

Directa o indirectamente, la élite empresarial contribuyó a crear el régimen de incertidumbre jurídica que tanto han rechazado. Por enésima vez en la historia aún tienen la oportunidad de desmarcarse. 

Para las elecciones quizás sea demasiado tarde y la orteguización sea definitiva.

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