Cuando despertamos los criminales seguían allí

Cuando era niña, aproximadamente en 1986, solíamos ir de paseo con mi familia a Los Aposentos, en Chimaltenango. Recuerdo que aún estaba el Conflicto Armado y que los miembros del ejército bajaban del autobús a los hombres y niños para revisarlos mientras las mujeres y niñas esperábamos arriba.

El engaño de la mentalidad de tiburón

Ya no tengo más ganas de ser pobre, me aburrí y me cansé de serlo. Voy a leerme uno de esos libros o acudir a una de esas conferencias para cambiar mi mentalidad y hacerme millonario. Obvio que deben de ser ciertas todas esas cosas que dicen porque el mundo está lleno de personas millonarias, ricas y poderosas, que en un principio fueron pobres. Como Steve Jobs que en el garaje de la casa empezó el imperio de Apple, o el sudafricano Elon Musk que, con mucho esfuerzo siendo migrante en Estados Unidos, logró crear sus empresas multimillonarias.

De mirar a un lado a ver al frente

A raíz del aumento del precio de la gasolina, conversábamos con familiares sobre la situación tan dura que empezaríamos a vivir, porque todos y todas sabemos que al aumentar el combustible, aumentará todo lo demás.

La cucurucha infiltrada

La pasión de Cristo, el hijo de Dios, el varón de Dolores. En algún momento de la historia de la Semana Santa en Guatemala se estableció como costumbre que, por ser Jesús un hombre, las conmemoraciones populares en torno a su martirio estarían destinadas en forma exclusiva a las personas de su mismo género, en tanto que las mujeres quedarían a cargo del culto y veneración de la Virgen María.

Hacer política es una actitud de vida

Habitar Guatemala es una constante resistencia. Es ser conscientes de que vivimos en un país que no termina de ser, donde se han cimentado las bases de un Estado al servicio de una cúpula que gobierna a la sombra de la impunidad. Un país donde no hace falta dinero, aparece por millones en maletas o se pierde en vacunas sin utilizar. Un país que sigue obligando al exilio a quienes defienden la verdad y la justicia, que criminaliza a defensores de la vida, el territorio, a las juventudes, a las mujeres, a las disidencias.

Mi vida después de CICIG

Cuando ingresé a la Facultad de Derecho tenía muchas ilusiones. Me imaginaba que sería una gran abogada en un bufete jurídico, de esos que están en la zona más exclusiva de mi país, Guatemala.