Miguel Gutiérrez Galicia, el seminarista guatemalteco condenado por abuso sexual.

Colegio católico guarda silencio ante acoso sexual y condena contra exdirector

Manuel Gutiérrez, condenado por abuso sexual, fue director del colegio San José. La institución guarda silencio ante la condena, tampoco quiere pronunciarse ante el testimonio de una exestudiante que les acusa de ignorar el acoso sexual que sufrió de parte de un profesor.
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El seminarista Manuel Gutiérrez Galicia, de 43 años, fue condenado el pasado 9 de agosto de este año por el abuso sexual de un niño de 12 años en un internado de Antioquía, Colombia. Según las investigaciones, el religioso le ofreció videojuegos al niño para manipularlo y asegurarse que no hablara.

El agresor, Manuel Gutiérrez, llegó a Colombia procedente de Guatemala. Aquí fue director académico del Centro Vocacional San José, un instituto educativo ubicado en Mixco, hasta que dejó el cargo de forma repentina en 2015.

Tanto el colegio guatemalteco como el internado colombiano, pertenecen a los Misioneros de la Divina Redención.

Tras ser difundida la noticia, un exalumno de Gutiérrez, publicó en Facebook que en el establecimiento educativo “han habido otros señalamientos a ministros (religiosos) y profesores en años anteriores”. 

Otro comentario señaló el silencio del colegio ante la condena del ex director: “qué vergüenza que albergue a profesores que son violadores en otros países, que ustedes lo sepan y no resguarden a sus alumnos”. 

En Quorum recibimos el testimonio de tres estudiantes del colegio San José que decidieron compartir su historia tras ver la noticia de la condena contra el exdirector y seminarista, Manuel Gutiérrez.

Marta y el callejón de los colegios religiosos

En el kilómetro 15, de la Calzada Roosevelt, zona 3 de Mixco, se encuentran cuatro establecimientos educativos religiosos. Uno de ellos es el Centro Educativo Vocacional San José, fundado y administrado por los Misioneros de la Divina Redención. Además del colegio, la asociación religiosa también administra un albergue, una casa de retiro y una iglesia. 

El albergue y el centro educativo se enfocan en atender a adolescentes y jóvenes de otros departamentos y es una opción para que familias de pocos ingresos puedan darle educación primaria, básica y de diversificado a sus hijos e hijas.

En 2018, Marta (nombre ficticio) tenía 14 años y cursaba segundo básico en el Centro Educativo San José. Siempre había sido buena estudiante pero a mediados de ese año empezó a recibir malas calificaciones en un curso específico. El curso que impartía el profesor Jonathan Barrera.

Una tarde Marta cambió su foto de perfil de Facebook y minutos después recibió un mensaje de Barrera, su catedrático. “Qué buena foto, lástima que es alumna”, le escribió Barrera quien luego le pidió a la niña que le enviara su “pack”.

Pese a la negativa de Marta, Barrera siguió insistiendo en que quería fotos de ella sin ropa y, abusando de su poder, le envió a la niña una foto de sus genitales. Cuando la niña la recibió, advirtió a Barrera que le contaría a su familia y al colegio.

El profesor ya había acosado a Marta en otras ocasiones. En el colegio, por ejemplo, Barrera frecuentemente buscaba situaciones en las que pudiera rozar el cuerpo de ella.

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Al verse amenazado en el chat, Barrera cambió el tono. Dijo que en realidad era otra persona que había tomado el perfil del profesor y que le había escrito a Marta porque ya la había visto en el colegio.

Marta sabía que no era cierto y decidió exponer el acoso a la dirección del colegio. Como pruebas presentó las capturas de pantalla del chat con el profesor.  Sin embargo la directora, Dorys Taracena, ignoró su denuncia. 

Aquel año Marta tuvo que realizar su exámen de recuperación a solas con el mismo profesor que la acosaba. En medio del exámen, Jonathan Barrera le reclamó a Marta por haberlo denunciado y nuevamente intentó “sobrepasarse” con ella. 

El colegio católico no tomó ninguna medida ante el acoso. Al año siguiente el colegio San José, mientras Barrera continuaba como catedrático, le negó la inscripción a Marta acusándola de difamar a la institución.

La familia de Marta denunció ante el Ministerio Público pero nunca hubo avances en la investigación y con el tiempo, por el desgaste emocional, dejaron de darle seguimiento y de presionar a la institución. Actualmente Jonathan Barrera ya no trabaja en el colegio.

Los seminaristas

En el Centro Educativo Vocacional San José, los sacerdotes y seminaristas tienen mucha influencia. No solo moral y espiritual sino también en la toma de decisiones. 

Además de Marta, otros dos exalumnos del colegio también recuerdan situaciones de acoso. David (nombre ficticio) recuerda que en 2015 fue acosado por un seminarista que se encontraba en la casa de retiro de los Misioneros de la Divina Redención.

Con frecuencia recibía invitaciones para asistir a los retiros de la congregación y en una ocasión el seminarista acarició su mano. Incómodo, rechazó la invitación y lo amenazó con denunciarlo. Recuerda que situaciones similares ocurrieron con otros seminaristas. 

Entre 2015 y 2018, los años en que David estuvo en el Centro Educativo San José, recuerda que el ambiente era bastante tóxico. Frecuentemente habían chistes homofóbicos entre los sacerdotes, rumores de compañeros que habían sido víctimas de abuso, traslados repentinos de seminaristas y estudiantes que abandonaban sus estudios sin razón aparente.

“Ahora me doy cuenta de que los abusos y violencias permanecían como rumores. Algunos abusos eran por parte de maestros y otros de seminaristas”, expresó.

José (nombre ficticio), quién también estudió en el Centro Educativo San José, coincide en recordar el ambiente de acoso. Además recuerda bien al exdirector Manuel Gutiérrez.  Describe al seminarista, hoy condenado por abuso sexual, como alguien que hacía amistad con los alumnos, que fue padrino de algunos y que frecuentemente les daba regalos.

Ingreso a las instalaciones de los Misioneros de la Divina Redención.

El silencio del colegio

La actual directora del Centro Educativo Vocacional San José, Dorys Taracena, declinó dar declaraciones sobre la condena contra su antecesor, Manuel Gutiérrez, y sobre el acoso sexual de la que fue víctima Marta. Tampoco quiso aclarar si se iniciará una investigación para descartar que Gutierrez haya cometido abusos a alumnas y alumnos del colegio en Guatemala, durante su paso como director.

Después de varias solicitudes, Taracena aceptó una entrevista para luego cancelarla repentinamente. Posteriormente el colegio comunicó que ya no atendería más llamadas de este medio.

El sacerdote Tobías Zuñiga, representante legal de la Asociación de los Misioneros de la Divina Redención, que administra el colegio, tampoco aceptó dar una entrevista

En Colombia tanto el Estado como la Iglesia Católica han logrado avances en la lucha contra el abuso sexual. En agosto la Arquidiócesis de Medellín, publicó un listado de 36 sacerdotes acusados por abuso sexual infantil.

En Guatemala, el abuso de niñas, niños y adolescentes en centros educativos es un problema grave que aún no recibe la atención debida. Tan solo en escuelas públicas hay más de 131 maestros denunciados y sólo 24 han sido despedidos

Cuando se trata de autoridades religiosas para las víctimas puede ser aún más difícil denunciar por el miedo a que su testimonio sea puesto en duda. En comparación a lo sucedido en otros países, en Guatemala han sido pocas las denuncias contra sacerdotes y religiosos involucrados en casos de abuso y acoso.

Si tienes información o quieres denunciar un caso de abuso sexual por parte de profesores o religiosos, puedes enviar tu denuncia a hola@quorum.gt 

Tu denuncia se mantendrá anónima en todo momento. Denunciar nos permite evidenciar a los agresores y alertar a las instituciones para que detengan sus abusos.
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