El AeroMetro es un proyecto municipal que promete solucionar el tráfico de la Calzada Roosevelt y colonias aledañas como Carabanchel, Utatlán y Landívar.
Las góndolas —bautizadas coloquialmente como “chibolas”— volarán sobre las interminables filas de vehículos que circulan diariamente por una de las calzadas más concurridas de la ciudad.
El inicio de la construcción, junto con la tala de árboles y cierre de carriles en la calle Montúfar, generó opiniones encontradas. Entre razones técnicas y políticas, el AeroMetro parece no convencer a urbanistas, arquitectos, analistas políticos e investigadores. Sin embargo, ¿qué opinan las personas que caminan y transitan día a día sobre las calles beneficiadas del proyecto?
Desde el Instituto 25A quisimos explorar esa pregunta, especialmente porque las comunicaciones de la Municipalidad mencionan consultas a vecinos publicadas en el Diario Oficial, cuyos resultados no han sido públicos.
A través de nuestra escucha digital, identificamos opiniones encontradas. Hay curiosidad pero la desconfianza predomina: “¿Y los árboles que están talando?” , “Otro gran robo de la muni”, “Mejor usar los recursos para mejorar los buses”. Ante las críticas en redes sociales, la Municipalidad ha respondido con anuncios y videos, dando vida, con inteligencia artificial, a las chibolas, árboles y Transmetro para publicitar el proyecto.
Junto con Quorum, nos decidimos escuchar directamente a las y los vecinos, salimos en hora pico a la Calzada San Juan y a la Mateo Flores con dos preguntas concretas y 111 personas conversaron con nosotras.
- De 40 personas consultadas sobre si utilizarían el AeroMetro, 18 dijeron que sí y 22 dijeron que no.
- De 71 personas consultadas sobre si la ciudad necesita un AeroMetro, 37 dijeron que sí y 34 que no.
La balanza pareciera estar equilibrada. Además de esto, de las conversaciones surgieron otras reflexiones:
- Muchas personas consultadas no conocen el proyecto.
- Muchos taxistas indicaron que no lo usarán porque representa una amenaza directa a sus ingresos.
Las personas que dijeron que sí usarían el servicio, en su mayoría, indicaron que lo harán por necesidad, porque no hay otra opción.También identificamos emociones: miedo, incertidumbre y resignación, porque no importando si nos guste o no, siempre vamos a usar los servicios que tengamos a la mano por necesidad.
Nuestra experiencia abre la discusión hacia que, una vez más, parece que la Muni toma decisiones sin escuchar ni considerar genuinamente a quienes habitamos esta ciudad. ¿Y las consultas a vecinos y vecinas de las colonias beneficiadas por el proyecto? ¿Y las voces de asociaciones de vecinos y COCODES? ¿Qué dicen los CUB?