Periodista de la USAC. Escribo sobre la política guatemalteca, el gasto público y problemáticas sociales. Me gusta investigar, aprender y explicar temas (casi tanto como la cultura pop). Creo en el conocimiento como la base de los grandes cambios.
La historia de Kevin y Miqueas es la de cientos de niñas, niños y adolescentes del municipio fronterizo de Malacatán, en San Marcos, Guatemala. Inevitablemente parecen decididos a seguir el camino de su padre, un hombre que a los 24 años desapareció en Estados Unidos. En la migración ven su futuro lejos de la pandemia, de la falta de empleo, de la vida precaria en que nacieron.
Una necropsia “bien hecha” toma de entre 3 a 6 horas completarla, pero algunas fiscalías locales en México solo tienen un médico forense para 12 horas y llegan a hacer hasta 10 necropsias. ¿Cuántos médicos forenses se requieren para los más de 50 mil cuerpos sin identificar en México? ¿Y cuántos se necesitan para devolver a las familias de Guatemala los restos de sus migrantes hallados muertos aquí?
Dos enormes palos de mango hacen sombra en el patio lodoso de la casa de Jasmin Tomás. Esta es, quizá, la mejor temporada porque los frutos recién alcanzaron su punto de madurez y caen por sí solos aunque algunos se funden en el lodo antes de ser devorados por Jasmin y su familia.