Como parte del proyecto Hidrocracia realizamos un encuentro para conversar con vecinas y vecinos, funcionarios públicos y académicos sobre los problemas y retos al rededor del agua en la Ciudad de Guatemala.
Se cansaron de los abusos así que se organizaron para poner en marcha su propia hidroeléctrica. Esta comunidad Mam pudo generar energía sin causar daños mayores a los ríos.
En Santa María Tzejá, se cansaron de proyectos inconclusos y promesas rotas, organizaron su propia asociación, fiscalizaron al gobierno y trabajaron con sus propias manos para instalar un pozo mecánico que hoy les da vida. Esta no es solo una historia sobre el agua: es una lección de dignidad, organización y poder colectivo.
El pueblo xinca no solo se organizó contra la minería. También impulsó una solución para garantizar agua no contaminada para sus hogares y cultivos. Su experiencia debe ser tomada en cuenta para la futura Ley de Aguas.
Durante años las y los vecinos de Nimajuyú, en la zona 21 de la capital guatemalteca, han denunciado problemas con el servicio de agua potable. Ahora, Empagua en vez de resolver, arremete contra una vecina que ha formado parte de las manifestaciones y exigencias para que las miles de familias tengan agua de forma regular.