La escasez de agua en Canalitos, zona 24 de la Ciudad de Guatemala, es cada vez más grave y la Municipalidad ha dejado la población a su suerte. Mientras tanto, de forma ilegal y anómala, Álvaro Hugo Rodas autorizó la extracción de agua por parte de una empresa privada. Un delito por el que ya fue denunciado en el pasado.
A Crescencia, Empagua le mandó un cobro por Q29 mil. No es el único cobro excesivo en la ciudad. Mientras las familias se endeudan o incluso contemplan vender sus casas para pagar las facturas, la instancia municipal no da explicaciones.
Durante años las y los vecinos de Nimajuyú, en la zona 21 de la capital guatemalteca, han denunciado problemas con el servicio de agua potable. Ahora, Empagua en vez de resolver, arremete contra una vecina que ha formado parte de las manifestaciones y exigencias para que las miles de familias tengan agua de forma regular.
En Santa María Tzejá, se cansaron de proyectos inconclusos y promesas rotas, organizaron su propia asociación, fiscalizaron al gobierno y trabajaron con sus propias manos para instalar un pozo mecánico que hoy les da vida. Esta no es solo una historia sobre el agua: es una lección de dignidad, organización y poder colectivo.