En Santa María Tzejá, se cansaron de proyectos inconclusos y promesas rotas, organizaron su propia asociación, fiscalizaron al gobierno y trabajaron con sus propias manos para instalar un pozo mecánico que hoy les da vida. Esta no es solo una historia sobre el agua: es una lección de dignidad, organización y poder colectivo.
A Crescencia, Empagua le mandó un cobro por Q29 mil. No es el único cobro excesivo en la ciudad. Mientras las familias se endeudan o incluso contemplan vender sus casas para pagar las facturas, la instancia municipal no da explicaciones.
Toda la ciudad comparte un problema: la falta de agua y el servicio irregular de Empagua. Durante años los esfuerzos por exigir un acceso digno al agua los han llevado de manera aislada cada familia, cada comunidad o cada zona. Pero ahora surgió una red de vecinas y vecinos comprometidos a defender el derecho al agua potable, no solo para sus colonias, sino para toda la ciudad.
Durante años las y los vecinos de Nimajuyú, en la zona 21 de la capital guatemalteca, han denunciado problemas con el servicio de agua potable. Ahora, Empagua en vez de resolver, arremete contra una vecina que ha formado parte de las manifestaciones y exigencias para que las miles de familias tengan agua de forma regular.