En las comunidades de la zona norte de Santa Rosa, el agua, un recurso esencial para la vida, se ha convertido en un lujo que pocos pueden asegurar de manera constante y confiable. La escasez de agua ha dejado a las familias luchando cada día por acceder a un suministro limitado, costoso y de calidad cuestionable. El problema solo se agrava ante la falta de atención de las autoridades locales y nacionales.
En Guatemala la fiscalía que debería investigar los daños contra los recursos naturales se convirtió en una máquina que desecha casos. En 2023, los fiscales pidieron —como nunca antes— que se dejara de investigar más de 4 mil denuncias. Una de las víctimas de esta política de la Fiscal General es una comunidad que ve cómo su río muere intoxicado.
A casi un año de una consulta comunitaria, la población de Asunción Mita vive entre la alegría y la incertidumbre sobre qué pasará con la mina Cerro Blanco. Las y los vecinos rechazaron el proyecto pero el proceso está estancado en un limbo legal.
En el gobierno de Alejandro Giammattei, Guatemala no solo vio partir a decenas de jueces y fiscales que lucharon contra la corrupción. El país se quedó sin un centenar de guardabosques que estaban a cargo de cuidar las selvas, los volcanes, los ríos y los humedales más importantes. Cuando la democracia fue a la deriva, la naturaleza también pagó las consecuencias.