Como parte del proyecto Hidrocracia realizamos un encuentro para conversar con vecinas y vecinos, funcionarios públicos y académicos sobre los problemas y retos al rededor del agua en la Ciudad de Guatemala.
Un alcalde proponía verter aguas negras en el Lago de Atiltán. Esta es la historia de una comunidad que se organizó para frenar la obra y salvar las aguas del lago.
La escasez de agua en Canalitos, zona 24 de la Ciudad de Guatemala, es cada vez más grave y la Municipalidad ha dejado la población a su suerte. Mientras tanto, de forma ilegal y anómala, Álvaro Hugo Rodas autorizó la extracción de agua por parte de una empresa privada. Un delito por el que ya fue denunciado en el pasado.
En Santa María Tzejá, se cansaron de proyectos inconclusos y promesas rotas, organizaron su propia asociación, fiscalizaron al gobierno y trabajaron con sus propias manos para instalar un pozo mecánico que hoy les da vida. Esta no es solo una historia sobre el agua: es una lección de dignidad, organización y poder colectivo.
El tiempo se nos acaba y la crisis hídrica se puede agravar.
Un informe de Human Right Watch arroja datos sobre la gravedad de la situación y la necesidad de una Ley de Aguas