El Lago de Güija está resguardado entre bosques secos y calles empolvadas. Sus aguas no entienden de fronteras y se extienden desde Guatemala a El Salvador. Jaime González es uno de los guardianes. Quiere evitar que ese lago, que lo vio crecer, corra el mismo destino que el Lago de Amatitlán.
Rodeada de sus árboles y animales de patio, Elda sonríe. Está feliz porque el verde de los árboles volvió junto con el agua después de que la mina Cerro Blanco suspendió sus actividades en Asunción Mita. Ahora espera que siga así.
La conciencia ambiental, Jenifer la aprendió con su abuela y por el difícil acceso al agua que vivió cuando era niña. La mina Cerro Blanco ahora amenaza el medio ambiente en su comunidad y su forma de resistir es enseñarle a su hija e hijo a cuidar de la naturaleza.
Vecinas y vecinos de la zona 7 intentan rescatar la última área verde de su colonia pero 300 árboles que sus familias plantaron hace 40 años ya fueron talados. La Municipalidad le entregó el terreno a perpetuidad a una inmobiliaria.