El engaño de la mentalidad de tiburón

Ya no tengo más ganas de ser pobre, me aburrí y me cansé de serlo. Voy a leerme uno de esos libros o acudir a una de esas conferencias para cambiar mi mentalidad y hacerme millonario. Obvio que deben de ser ciertas todas esas cosas que dicen porque el mundo está lleno de personas millonarias, ricas y poderosas, que en un principio fueron pobres. Como Steve Jobs que en el garaje de la casa empezó el imperio de Apple, o el sudafricano Elon Musk que, con mucho esfuerzo siendo migrante en Estados Unidos, logró crear sus empresas multimillonarias.
Dos personas caminan en la Ciudad de Guatemala.

La ciudad contra quienes caminan

En la Ciudad de Guatemala no hay parques. O hay muy pocos. Además, la municipalidad capitalina, aduciendo necesidades de seguridad, los mantiene cercados con malla o pared. No son abiertos ni libres, y los niños y niñas difícilmente van a jugar despreocupadas.
En una ciudad que está hecha para la soledad y el sálvese quién pueda, coincidir es un pequeño acto de rebeldía.

La ciudad que atraviesa mi mirada

En el bus del colegio que recorría un largo trecho de la ciudad antes de llegar a mi destino, buscaba sentarme cerca de la ventana para ver cómo se desplegaba frente a mí, una ciudad que cambiaba de paisajes rápidamente.

¿El pobre es pobre porque quiere?

Un concepto popular es el de “meritocracia”, lo escuchamos en las empresas, los medios de comunicación, la política y hasta en la religión, en donde este concepto viene a ser una especie de criterio para valorar quién anda en la línea correcta y quién no.